sábado 7 de noviembre de 2009

HISTORIA EN MINIATURA

Una patrulla de la Policía se topetó por casualidad en el barrio 27 de Febrero con Manuel Mesa Beltré (El Gringo) que cargaba en su yipeta de lujo cuatro millones de pesos, cuya procedencia no pudo explicar, razón por la cual fue detenido. A partir de ese momento, se divulga una historia en miniatura tipo Pablo Escobar.



Igual que ocurrió con el patriarca colombiano, gente del barrio Capotillo “se tiró a las calles”, según cuenta una crónica de El Nacional, en protesta por el apresamiento del samaritano acusado de narcotráfico y lavado, que “regalaba dinero a personas enfermas, impedidos físicos y a cualquier familia que se le muera un pariente”.

Las autoridades incautaron en una financiera más de 28 millones de pesos que alegan acumuló El Gringo en sus actividades de distribución de drogas en 13 barrios de la capital y escarban además para localizar más dinero y propiedades de un individuo que cayó preso por casualidad.

La crónica de El Nacional sobre las manifestaciones violentas en Capotillo en reclamo de la libertad de El Gringo se parece mucho a la historia de Pablo Escobar, quien es recordado más por su atención a los pobres que por los crímenes que perpetró, al punto que una película sobre su vida se promociona con el tierno relato de que quemó dos millones de dólares para mantener una hoguera y evitar así que su hijita muriera de frío en una zona montañosa de Colombia donde se escondía de la persecución de las autoridades.

El Gringo, como miles de niños y adolescentes que malviven hoy al otro lado de la verja de la miseria, es un producto de la inequidad y marginalidad que la sociedad toda ha diseñado y construido con materia prima de indiferencia y complicidad, por tanto su vida de crímenes es historia anunciada.

Medios de comunicación y ciudadanía se colocan las manos sobre la cabeza al enterarse de que un muchacho emergido de una ratonera social controlaba- según las autoridades- el tráfico de drogas en 13 barrios y que llegó a acumular tanto dinero que los billetes de alta denominación se dañaban en bóvedas por falta de uso.

Nadie se ha preguntado, sin embargo, cómo pudo El Gringo llegar hasta donde llegó y porqué ninguna autoridad se había enterado de su existencia hasta el día que una patrulla de Barrio Seguro se topó con él por casualidad.

Esta historia se parece mucho a la de Pablo Escobar, con la diferencia de que el capo colombiano fue rey entre Reyes y El Gringo apenas un peón de quienes lo crearon, lo usaron y lo explotaron, gente que viste de seda y lino y que van a misa los domingos.



Escrito por: Orión Mejía
(orion_mejiahotmail.com)

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